28/14

Por Futuro F. Moncada

En la época cuando las mujeres establecían familia porque eran las que sabían de quién eran sus hijos, o eso no importaba, y éstos crecían a su lado y no existía el matrimonio, la monogamia, la noción Occidental que hoy tenemos de sociedad. En esos tiempos en los que las mujeres legaban y eran el centro legítimo, y la posibilidad de parir era su poder.


Uno

Por qué pueden llegar a perturbarnos estas fotografías. Quizá porque se parecen a las ilustraciones pares que retan al observador para que encuentre sus diferencias. También porque pudiera pensarse que nos engañan a través de alguna intervención digital que nunca acertaremos a descifrar o, sobre todo, porque no conocemos las estrategias que determinaron su ejecución.

Como es sabido, la fotografía contemporánea se encuentra cada vez más ligada a un texto breve que nos permite asociar un indicio, un procedimiento, una experiencia, sin los cuales pareciera que nos estamos perdiendo de algo. En este caso, el discurso textual pudiera permitirnos, en primera instancia, un acercamiento al ciclo interno de vida y muerte que ocurre en cada mujer, ésta vez registrado de manera sintética y afortunada. Lentamente surgen otros significados al hacerse evidente la circunstancia que traza la línea divisoria entre sexos (el ciclo menstrual y la posibilidad latente de gestar), queda también al descubierto el modo como dicha condición biológica determina gran parte de los comportamientos humanos (incluidos los del hombre, por supuesto).

La discusión acerca de la diferencia, abordada primero por la filosofía y más recientemente por los estudios culturales, a través de la cual se valida aquello que excede al establecimiento por “indebido” o “inferior”, por “minoritario”, pudiera evadir con destreza las semejanzas que nos unen. Quizá el problema resida, más que en una diferencia, en una equivalencia (no una igualdad). Desde esta perspectiva, la intención que agencia 28/14 como serie pudiera definirse como femenina, no a la manera de los discursos beligerantes propios del arte surgido en los años 60, sino a través de un gesto sutil que, más bien, revela las múltiples capas que nos configuran y re-significan todo el tiempo.

Dos

“Me declaro en un continuo estado de reflexión y cuestionamiento con aquellas figuras que he observado. Sin dudas son estos roles establecidos culturalmente, en los que se insertaron mis padres por ejemplo, los que han provocado la fuerza para decir desde mis primeros trabajos, las prisiones que hemos construido las propias mujeres en casa, en el vestir, el actuar y cómo voluntariamente aceptamos estos roles sin cuestionarlos.”

Tres

Hay tres mujeres en estas fotografías, una detrás de la cámara y dos adelante. Todas son la misma persona.

Cuatro

En algunas comunidades indígenas de América, las mujeres son evitadas por los hombres durante su fase menstrual y, claro está, deseadas durante su fase ovulatoria, todo esto dentro de un proceso consciente. Es por esto que, en ciertos rituales, los chamanes temen a la mujer menstruante ya que consideran que les resta energía y los pone en peligro. Esa doble pulsión de temor y deseo (que existe de manera independiente al sexo o género en cada uno de nosotros) ha sido invisibilizada en las sociedades modernas y posmodernas, en aras de la producción y la pretendida “igualdad” entre sexos, sin embargo, se mantiene latente, como un acto de rebeldía ante los protocolos sociales que la constriñen.

Las fotografías de esta serie se permiten un grado de insubordinación semejante, es decir, más allá de la estrategia cientificista que las hace posibles: posición frontal ante la cámara, rostros con expresiones neutralizadas, fondo negro; las mujeres no aparecen desnudas, lo cual las hubiera llevado a ser un sujeto observado, y no uno observador, como en efecto aparecen. Me explico: las mujeres fotografiadas han elegido dentro de las limitaciones impuestas por la fotógrafa, su apariencia (peinado, maquillaje, vestido) durante las dos tomas fotográficas con las cuales hacen parte de este proyecto, es decir, la que fue hecha el día 14, cuando ocurre su ovulación (y que aparece a la izquierda de cada díptico), y la que ocurre el día 28, cuando llega su menstruación (a la derecha). En este sencillo hecho reside la fuerza antropológica del trabajo, su noción de libertad.

Cinco

Otro elemento sutil que determina la lectura de las imágenes es la manera como han sido iluminadas; en la primera toma la luz viene del costado derecho y en su imagen complementaria del lado opuesto, de manera que existe la sensación de que hay una sola persona, un solo cuerpo duplicado en el tiempo por el acto fotográfico; hablamos de un sujeto biológico (y también social) que enseña, de manera leve, las huellas de sus procesos internos involuntarios, es decir, su revolución cíclica, su preparación para gestar, su posibilidad, su incertidumbre.

Seis

“… que el tiempo biológico no espera y que si no llega el hombre ideal, más vale que lo busque rápidamente porque no hay tiempo, no hay tiempo, cómo el conejo de Alicia en el País de las Maravillas.”

Siete

Esta serie hace visibles los procesos cíclicos de la vida, es decir, las múltiples muertes y renacimientos que nos implican y, además, señala el evento definitorio que traza la diferencia entre sexos: la posibilidad latente de gestar, con todas las implicaciones que tal hecho determina. De este modo, mueve una reflexión en torno a la poderosa influencia que los procesos biológicos ejercen sobre nosotros.

Ocho A

“Digamos que fue un momento vergonzoso, que tal vez no quería que llegara. Porque implica esconderlo. Que nadie se de cuenta. Que ya eres una “señorita” y que los hombres y las relaciones con ellos ya entran en una categoría de cuidado.”

Ocho B

“El tema de la menstruación es un tabú para nosotros los hombres, el surgimiento de los senos, el vello púbico, la separación de los sexos, es decir, la aparición de la sexualidad, aunada a las revistas pornográficas, el pudor y la excitación de ver el cuerpo desnudo. Recuerdo que un amigo entró a un supermercado para robarse una bolsa de toallas higiénicas porque quería saber lo qué eran. Evidentemente, en su casa las mujeres no las dejaban a la vista. También está todo ese tema de que las mujeres son otras cuando “les baja” o es anti-higiénico coger durante esos días, o “pobres mujeres cómo hacen para lidiar con su regla”. Sin embargo, cuando haces pareja con una mujer, entiendes un poco, entras en su ciclo, quizá porque haces parte de él.”

Nueve

Se dice con frecuencia que las mujeres tienen días difíciles. Los hombres también, sólo que no sabemos cuándo.

En referencia al proyecto 28/14 de Paula Islas: http://paulaislas.com/2814.html

Futuro Moncada Forero
Monterrey, Nuevo León

Futuro Moncada Forero pertenece al Colectivo Estética Unisex, sus proyectos de fotografía se inscriben en los campos de la imagen documental, el registro de procesos, la intervención de archivos fotográficos y la fotografía contemporánea. Licenciado en Lingüística y Literatura, con estudios en Cine, y maestría en Ciencias del Hábitat. Sus trabajos de investigación incluyen: “Presencias literarias: voces, memoria viva”, “Pensar una escuela para el Siglo XXI” y “Ecología y diseño: una teoría de la forma”. Su ensayo “Los vasos comunicantes: Colombia y México”, ha sido publicado por Trasatlántica PHE, 2012, Encuentro de Críticos e Investigadores, y en las revistas electrónicas: Trafico Visual (Venezuela) y Living Art Room (México).

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