ESPACIO Administración de lo social

ESPACIO. Administración de lo social
Por Elizabeth Casasola

 

Binswanger, es un concepto expresivo

que descubre o redescubre al hombre delirante

en su mundo específico. 

Deleuze. Antiedipo.

El primer y segundo puntos de la noción de evolución en la modernidad se basan en la ética y la política. La colisión de fuerzas1 de lo social es el estatuto político de cómo estar en el mundo. En la modernidad las reglas, normas y por consiguiente, las leyes salvaguardan la libertad posibilitando la violencia, la legitiman; el uso de la fuerza a partir del fenómeno de emergencia que deviene de la modernidad. En medida que la modernidad avanza también los afectos tempestuosos de lo social y la noción del sujeto. Los afectos y la semántica pronto fueron administrados, la teorización de la pobreza produjo víctimas colaterales. Sujetos que pronto pasaron a densificar el espacio, se des-bordaron formando tumultos en el espacio entrópico2, una masa difusa.

La vida en este estadio de la historia3, donde existe una fractura en la modernidad; trabajo, economía del placer/displacer; tiempo, de descanso del trabajador para volver al espacio de trabajo, un carácter político de administración de los cuerpos. Un modo de procesamiento inteligente de la información debe llegar a existir en el universo y una vez que aparece una desaparece4. Fuerza, poderío, resistencia y prepotencia. Colisión de cuerpos que oscilan entre la locura y el suicidio5.

Cuerpos oscilando dentro y fuera del espacio legitimado. Dentro; excluidos, en el gueto, en la favela. Fuera; refugiados, apátridas. Todos creados por el Estado. Las leyes de Nuremberg habían “privado a los judíos de sus derechos políticos, pero no de sus derechos civiles; habían dejado de ser ciudadanos pero seguían sometidos al Estado alemán, en el sentido de formar parte de su población; los judíos pensaron que podían vivir en paz”6. La migración forzosa, la expulsión fue conforme a su legislación (entendido moralmente por ellos y descalificado por el resto del mundo) la concentración y la Solución Final con cámaras de gas, solo formaban parte del programa de eutanasia y para enfermos mentales. La reducción del hombre a través de la operación política de libertad, bienestar y paz perpetúa.

Ya Eichmann vislumbraba la idea de pisar tierra firme para aquellos que habían sido concentrados, Madagascar o algún lugar de América donde vivieran los judíos. Idea que para los residuos de figuras humanas sigue en el plan imaginario. La resistencia a veces parece solo ser una idea, en el giro descolonizador incapaz de pisar tierra firme. Los ideales emancipadores permiten no estar condenados a ser parte de uno o de otro. Los sujetos viven en un espacio, tiempo intermedio que se puede configurar como terceridad; una otra oportunidad.

Deleuze, en el Antiedipo habla de la fuga ante la fuga7, una manera de permear el sistema. Esto es un escape hacia un espacio utópico, donde se complica la huida, la ruptura y el lugar y se deja afuera el discurso del sistema. Una fractura en el sistema, una ficción sobre la frontera y las líneas de re-territorialización y movimientos desetabilizadores. Un espacio de réplica corporal. Desde este sitio de terceridad, los sujetos son testigos de las fallas y de las otras fronteras del lenguaje. Ha pesar de las restricciones de los derechos, xenofobia, racismo despersonalización buscan la articulación de discursos ambivalentes Es así como en el siglo XX, se remarcan los giros descolonizadores por las crisis del pensamiento que se generan como alternativas al poder, a los sujetos y conocimientos eurocéntricos. Estas rupturas se presentan como discursos simbólicos o tangibles de restauración de la humanidad, relaciones sociales y del pensamiento frente a la autoridad. Los giros descoloniales8 refieren a la localización, a las coordenadas del pensamiento. Ya que cada sujeto emergente es desposeído de formas distintas. Maldonado ejemplifica de forma muy simple con la experiencia de un esclavo indígena en América y la de uno traído de África, al segundo se le ha alejado de su lugar natal, forma de vida, contexto, pasado y no tiene herencia alguna que entregar, ni que recibir.

Los sujetos subalternos suelen carecer de un lenguaje, apenas balbucean sin embargo “que se entienda que el callar no es no haber que decir, sino no caber en las voces lo mucho que hay que decir” enunciaba Sor Juana Inés. Sin embargo todos los cuerpos, los sujetos están discursivamente formados por la misma estructura que permite su emancipación. La limitación lingüística restringe pero también permite manifestar nuevos significados culturales. Un giro descolonizador, que sitúa, cita, y sitia territorios y lenguajes, conocimientos subalternos que presentan terceras verdades que permiten la resistencia desde un lugar para reorganizar y desestabilizar.

Los discursos ambivalentes de este tipo de sujetos oprimidos los revela Bell Hooks “Dare I speak to oppressed and opressor in the same voice?… The most important of our work – the work of liberation – demands of us that we make a new language, that we creare the oppositional discourse, the liberatory voice. Fundamentally, the oppressed person who has moved from object to subject to us in a new way. This speech, this liberatory voice, emerge only when the oppressed experience selfrecovery”9 Se reorganizan diálogos que habían sido depositados dentro de la violencia y pueden ser ahora enunciados.

El lenguaje como cualquier otra lengua contiene significados e historias ambiguas, lo mismo que la lengua queda corta para referir a los significados y donde apenas alcanzamos a expresarnos, las palabras no son equivalentes ni siempre encarnan las mismas cosas; el cuerpo también suele ser menos y de ahí se producen diferentes acciones performativas para prologar las relaciones de los sujetos, ya se insiste anteriormente que las prácticas dejan de ser individuales y se vuelven acciones colectivas a pesar de que parecieran procesos contemplativos, Judith Butler afirmar “…puesto que hablar es siempre de algún modo el habla de un extraño a través de uno mismo y como uno mismo, la reiteración melancólica de un lenguaje que uno nunca eligió, que uno no considera instrumento que quisiera ampliar, pero esa misma persona es utilizada, expropiada, por decirlo de algún modo, como la condición inestable y continua del uno y el nosotros, la condición inestable del poder que obliga” 10.

Lo anterior, el lenguaje, la terceridad, el giro descolonizador aún se quedan en lo imaginario y no en la materia.

¿Cómo funcionan las incisiones del cuerpo, la planificación, el movimiento de población en el espacio del paisaje, según la intervención biopolítica, administración de la vida y la muerte, estética y arte de los de afuera?

La parada arquetípica se presenta al encontrar cuerpos en el paisaje, líneas que no se fugan, donde la ciudad deja de ser inconmensurable y sucede que el horizonte quiere detenerse por la geografía política de una frontera. Grandes muros que vertimos en el paisaje para crear los espacios La planificación, el movimiento de población, de cuerpos en el espacio del paisaje parece no ser tan libre en el espacio político y dentro del concepto de territorio. Dis-locaciones, según Akker Abbas; que son espacios que no se encuentran en condiciones, casi ilegibles como plantea Theo Goldberg en Epistemologías del Desengaño Topologías de lo Extra/Ordinario.11

Vuelvo a recordar a Eichmann, Nuremberg y no ciudadanos, pero involucrados políticamente, se generaron dis-locaciones, migraciones y expulsiones building the border12; allá en el campo de exterminio. No muy lejos de ahí, ahora se ve otro muro y detrás esperando la nueva banalidad del mal. Pero aquí no se termina el horizonte, provocando resistencia material, Francis Alys en No Cruce el Puente Antes de Llegar al Río. Produciendo la singularidad de la materia que es nuestro cuerpo y la naturaleza. El cuerpo es más que un solo sujeto, se convierte en una masa que puede prolongarse a lo largo de dos continentes, sin conocer horizonte ni frontera, sobre la fuerza del Estrecho de Gibraltar. Ahora desembarcando en Cuba13 hace apenas unas semanas después de la visita de Obama y la representación del Vaticano.

La irrupción parte de las nociones de espacio y formas de vivir que son frenadas por la estructura que ha creado las políticas del espacio, pero existen otras incisiones políticas y del cuerpo que se observan en el espacio del paisaje en la obra de Fernando Brito. Paradas del cuerpo que carece de sujeto.

¿Cómo puede un cuerpo que apenas balbucea de sujetos subalternos, apatriados, no ciudadanos, producir afectos, casi careciendo de la animalidad?

Los puro cuerpo, ya sin aturdimiento, sin ceguera de juicios perturbados, eso que después de la muerte el cuerpo no requiere, “los nervios del hombre con todas las impresiones que habían recibido durante su vida”14 y que ya no eran útiles ha pesar que ellos no son quienes deciden el momento de parar, su cuerpo, sus órganos producen las dis-locaciones, fosas comunes clandestinas o no, del gobierno o del narcotráfico; necropolítica. Propuestas por los mismos artistas como Enrique Jezik en Seis Metros Cúbicos de Materia Orgánica, que recuerda la obra de Robert Smithson, Asphalt Rundown de 1969 donde vertía asfalto. Que también rememora las palabras de Eichmann en el juicio de Jerusalén, cuando se encontraba en Lwów; “allí había habido un hoyo, que entonces ya estaba cubierto, y de la tierra surgía un chorro de sangre, como si de una fuente se tratara.

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¹Fuerza es un modelo matemático de intensidad, es capaz de deformar cuerpos, ponerlos en acción o detenerlos.

 ²Entropía S todos los microestados tienen la misma posibilidad de aparecer. La entropía mide la libertad y ausencia de libertad. Orden y desorden. Tiempo – Entropía Infinito – Eterno. Noción de sucesión.

 ³Principio Antrópico Fuerte. Vida en algún estadio de la historia.

  4Principio Antrópico Final. Un modo de procesamiento inteligente que nunca desaparece.

5Los Residuos de la Maquinaria Capitalista. Una Reflexión sobre la Violencia Estructural y Vida Presocial. Ivan Abreu. En Chávez, Mac Gregor Helena. Estética y Violencia: Necropolítica, Militarización y Vidas Lloradas. MUAC, México. 2012. 

6 Arendt, Hannah. Eichmann en Jersulén. Un Estudio Sobre La Banalidad Del Mal. México. Debolsillo. 1999. P 65.

 7 Deleuze, Gilles; Guattari, Félix El Anti Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Barcelona: Paidós Ibérica. 1985. P 351.

4 Dussel, Enrique; Mendieta, Eduardo (Ed.) El Pensamiento Filosófico Latinoamericano del Caribe y “latino” (1300-2000). 2011. México. Siglo XXI. 

 9 Hook, Bell (1989). Talking Back. Thinking Feminist. Thinking Black. Boston. Sound End Press. P.28-29

 10 Butler, Judith. Cuerpos que Importan. Madrid. Paidos Ibérica. P. 339.

 11 Chávez, Mac Gregor Helena. Estética y Violencia: Necropolítica, Militarización y Vidas Lloradas. 

 12 http://buildingtheborderwall.com/#international-design-competition

 13 Periódico Reforma. Desembarcando en Cuba Obra de Francis Alys. Revisado el 29 de mayo. http://www.reforma.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=808718&md5=13a5ca985c610fcc96ed19e12f8b4214&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe

14 Schreber, Daniel Paul. Memorias De Un Enfermo De Los Nervios. México. Sexto Piso. 2012. P. 70.

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MAV. Elizabeth Casasola (1987)

Dos veces becaria de Jóvenes Creadores – PECDAEM. Participó recientemente en Encuentro de una Generación en la Academia de San Carlos, ha expuesto en PhotoEspaña 15 en la Casa de América. Es docente ciencias de la comunicación, ha impartido talleres en MEXTROPOLI y Taller Multinaciona. Actualmente es responsable del proyecto del Fondo Regional para la Cultura y las Artes del Estado de México, Vida es Corto. Su trabajo se ha exhibido en México, Perú, Argentina, Portugal, Alemania y España

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