Perdi la memoria
Jose Ayllon Velez
Lima, Perú
  • Modelo: I lost my memory is the interpretation of the life of a relative who does not know me, through this series of photos whose random characters I found in used rolls of film, I recreate his dementia by compiling the constant moans I hear as I pass by his room, as well as his distorted reality which is mixed with a nostalgic past. This series is a tribute that I cannot offer her because of the fear I feel when approaching her, this series is a therapy that prepares me to witness the decline of my loved ones, for the rejection and to carry this long journey called old age. "Today Marcela at 96 years old is in a room overlooking the street, from her window, sitting and moaning as she watches the traffic while she recalls with anger the day she came to my home. Under the excuse of a temporary visit, not even her children dared to tell her that she could no longer support herself and that she would stay here, in the empty room left by my dysfunctional home. More than 17 years have passed since that day and today I see her through a half-open door recounting imaginary or misinterpreted passages of how long her life continues to be."
  • ISO: 200






Perdí la memoria es la interpretación de la vida de un familiar que me desconoce, a través de esta serie de fotos cuyos azarosos personajes yo encontré en rollos de película usados , recreo su demencia recopilando los constantes lamentos que escucho al pasar por su cuarto, así también su realidad distorsionada la cual se mezcla con un pasado nostálgico. Esta serie es un tributo que no le puedo ofrecer por el miedo que siento al acercarme, esta serie es una terapia que me prepara para ser testigo del ocaso de mis seres queridos, para el rechazo y para sobre llevar esa larga travesía llamada vejez. “Hoy Marcela a sus 96 años se encuentra en un cuarto que mira a la calle, desde su ventana, sentada y entre quejidos observa el tráfico mientras recuerda con colera el día que vino a mi hogar. Bajo la excusa de una visita temporal, ni sus hijos se atrevieron a decirle que ya no podía mantenerse por sí misma y que se quedaría aquí, en la habitación vacía que dejo mi hogar disfuncional. Han pasado más de 17 años de aquel día y hoy la veo a través de una puerta entreabierta contándose pasajes imaginarios o malinterpretados de lo larga que sigue siendo su vida.”

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